Mostrando entradas con la etiqueta Escribe El Almacén. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escribe El Almacén. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de septiembre de 2010

Nosotros somos El Almacén Andante


Estimadas, estimados:

Compartimos con ustedes la alegría de alcanzar los 80 pedidos entregados en los dos últimos repartos. Gracias por multiplicar esta propuesta comentándoles a sus amig@s, sus familiares, parientes, compañer@s de trabajo, reenviando por correo la lista de productos. Cada vez que recibimos un correo de una persona interesada en El Almacén, y nos dice que un amigo o una amiga le contó del proyecto, nos llena de alegría saber que hay much@s de ustedes que están aportando ese granito de arena que se transforma en un tonelada. Creemos que esa manera de aportar a la causa demuestra el compromiso de ustedes que, más allá del proyecto en sí, se están jugando por la construcción de “otra economía”.


Además de difundir, hay otras maneras de contribuir con El Almacén. Como much@s de ustedes saben, el grupo está compuesto por 9 personas (Florencia, Julia, Guadalupe, Graciela, Pedro, Gerardo, Emiliano, Sergio y Emanuel). En este momento, contamos con un sólo auto para realizar los repartos, y contamos con la colaboración de algun@s consumidor@s que aportan su tiempo y sus vehículos para acompañarnos en esta tarea. Además, no contamos con herramientas y cierta infraestructura necesaria para que el trabajo sea más ágil (por ejemplo, no contamos con un equipo de frío para poder repartir los pollos con gusto a pollo). Por otra parte, debido a los todavía insuficientes volúmenes de ventas (esperemos que pronto se transformen en suficientes), tod@s l@s que formamos debemos complementar los ingresos que obtenemos de nuestra labor en El Almacén, con otros trabajos.

Como verán, estamos lejos de ser un hipermercado; además tampoco queremos serlo. Nuestro objetivo no es ganar una competencia contra esos “gigantes del capital”, sino más bien generar algo nuevo, basado en otras prácticas, en otros valores.

Ante esto, es que les solicitamos que sigan colaborando como lo han hecho hasta ahora; si pueden acercarse por nuestro nuevo local a buscar los pollos, nos dan una gran mano (sólo ofrecemos acercárselos a aquell@s que por ningún medio, pueden ir a buscarlos); si hacen un pedido y no pueden estar en sus hogares el día o la hora prevista para la entrega, nos viene muy bien que luego se acerquen a retirarlo por el local (y de paso, nos vistan y charlamos); si piden panificados y tienen que retirarlos por El Almacén, no dejen pasar mucho tiempo, porque este producto es muy perecedero (y es una lástima perder una pieza de pan, o unas pre-pizzas).

Es decir, no somos un delivery de pizzas que puede llegar a sus casas en cualquier momento durante las 24 horas del día; somos un colectivo que desde abajo y con todas las fuerzas nuestras y suyas, intentamos darle forma a “otra economía”.

Esperamos alcanzar tod@s junt@s ese objetivo.

Gracias por estar allí, acá.

Nos encontramos

El Almacén Andante

domingo, 27 de junio de 2010

Vayamos al grano...


Estimada, Estimado:

La mitad del año ha llegado (ningún descubrimiento de parte nuestra, dirá usted), y finalmente podemos festejar porque estamos instalados en nuestro nuevo hogar. Usted sabrá entender, las mudanzas son un proceso, donde algunos bártulos quedan dando vueltas por unos días hasta que uno les encuentra el lugar adecuado, para que después vuelvan a perder la ubicación deseada y así el ciclo prosigue. Pero una vez que cada cosa está en su lugar (o creemos eso), la satisfacción de tener los pies sobre tierra firme se hace presente.

Pero dejemos de vueltear y vayamos literalmente al “grano”: junio es un mes especial para El Almacén Andante. Es el momento para el cual hemos decidido introducir los productos fraccionados. Si bien largamos con sólo un producto, la Quínoa, estamos lanzados en la búsqueda de más granos y otras materias primas que podamos fraccionar.

La decisión de introducir estos nuevos productos no fue sencilla ni escueta; más bien se trato de un holgado debate al interior del grupo almacenero. Decidimos incorporar los fraccionados al plantel de productos ofrecidos mes a mes, por diversas razones, que a continuación le comentamos:

- continuar incrementando la variedad de productos a los cuales usted puede acceder a través de El Almacén, y de esta manera evitar o reducir al mínimo la visita a los supermercados.
- en lugar de pagar por esos productos a un supermercado y contribuir con la ganancia de grandes empresas, aporta al trabajo de compañeros y compañeras de El Almacén que se dedican al fraccionamiento y etiquetado de estos productos. Es decir, en un lenguaje menos refinado, la moneda que antes iba a parar al bolsillo de Don Carrefour (por nombrar a un supermercado), ahora paga el trabajo de quienes sostenemos el proyecto almacenero.
- al haber más cantidad y variedad de productos, se pueden “mover” más los productos de las organizaciones populares y los pequeños emprendedores, fortaleciendo así sus trabajos y procesos.

Esperamos que los argumentos antes ofrecidos sean suficientes para que usted nos siga acompañando en esta audaz apuesta de lucharle un pequeño espacio de nuestro consumo al modelo capitalista (que anhelamos en un futuro no muy lejano, sea un espacio mucho mayor).

Antes de despedirnos no nos queremos olvidar de todas aquellas personas que ofrecieron su ayuda y nos dieron una mano en la mudanza, en los arreglos, aportando muebles y/o materiales, etc., en esta nueva etapa de El Almacén. Se agradece a tod@s e insistimos que, jornada a jornada, a El Almacén lo hacemos entre tod@s.

¡Y ahora más que nunca, con todo el trabajo y la base construida, el principal aporte de tod@s ustedes es una mano para seguir sumando consumidores que motoricen y fortalezcan esta red!

Saludos almaceneros,

Nos seguimos encontrando,

El Almacén Andante

sábado, 26 de junio de 2010

Argentina: Granero del mundo… ¿Pero dónde están los granos?

Este mes, como comentábamos en la editorial, comenzamos a incursionar en el fraccionamiento de granos (o al menos es esa nuestra intención), partiendo de discusiones con l@s almacener@s, reflexionando respecto a la experiencia de proyectos de comercialización similares al nuestro en otras provincias; no sólo porque de esta manera generaríamos trabajo a nuestr@s compañer@s, sino también, teniendo en cuenta objetivos que hacen a nuestro proyecto y que vienen de la mano, y son: fortalecer los proyectos productivos de organizaciones y grupos compañeros, intentar, de a poco (muy de a poco) suplir el consumo de “los hiper- super” mercados…
Y créanos que no ha sido tarea fácil encontrar granos al por mayor y a un precio accesible; recorrimos varios lugares, ferias, charlamos con l@s compañer@s de la UST preguntando por el por qué de esto; y no es casual el arribo a los siguientes argumentos:

- Por un lado, en Mendoza como en muchas otras provincias, no se producen granos (arroz, trigo, porotos, maíz, soja, quínoa, etc.). En el caso Mendoza (diría una amiga conocedora, cuasi historiadora), se llegó a esta situación hace al menos poco más de 100 años, época en que comenzaron a desaparecer los molinos, y nuestra flamante provincia incursionó en el monocultivo de la vid.
- Por otro lado, consultando a productor@s de otros lugares, nos comentaron que es difícil encontrar pequeños productor@s familiares que siembren estos cultivos (de cereales, azúcar…). Existen algun@s pequeños productor@s orgánicos, pero lamentablemente y por las reglas del mercado, este tipo de productos, termina siendo exclusivo para algunos bolsillos. Y casualmente estos mismos cultivos, son los que se encuentran en regiones donde el acceso a la tierra es dificultoso o nulo por parte de pequeños productores, ya que existe, desde ataño (y no por causas naturales, ¡que quede claro!), el extenso latifundio que pertenece a tal o cual familia de la burguesía agraria o a tal o cual trasnacional, que siembra monocultivo + paquete de agrotóxicos, en lugar de Biodiversidad.
- Esto, irremediablemente, nos lleva a vincularlo con algunos datitos: por ejemplo, en la Argentina, de las 30 millones de hectáreas cultivables (aprox.), el monocultivo de soja transgénica se encuentra en casi 20 millones de hectáreas; soja que se exporta para el alimentar ganado y/o los mal llamados biocombustibles. Ahora, si nos ayuda a sacar cuentas, de esas 10 millones de hectáreas restantes, si descontamos la destinadas a la ganadería, frutales, chacra (de los cuales gran cantidad son de exportación, para los paladares primermundistas), ¿qué nos queda? Ahí nos damos cuenta de que “el granero del mundo”, fue - es una gran paradoja. No sólo existe una injusticia a la hora de pensar en el acceso a la tierra de la mayor parte de la población campesina (principalmente trabajadores rurales), sino que además, la mayoría de los productos que producimos, ni siquiera son para alimentar a nuestro pueblo.
- Otro datito interesante, hablando de granos: ¿vio que nosotr@s comercializamos harina de trigo integral orgánica de la Granja Vénica del Norte de Santa Fe? Resulta que sacando cuentas, en el pedido de este mes, la bolsa de harina aumentó unos pocos pesitos, debido a los costos de producción, inflación entre otras cosas… hete aquí, que el transporte aumentó casi el doble (y no unos pesitos). Cuestión que haciendo numeritos, el precio de costo aumentó, y el precio de venta también (precio de costo + 20 a 25% de gastos de comercialización, donde entra nuestro papel como trabajador@s almacener@s; ya que fraccionamos-pesamos, embolsamos y etiquetamos) y por eso es que habrán visto un incremento de $1 por kilo de harina.

Y para finalizar, y “yendo al grano”, podemos llegar a la conclusión que hemos emprendido un gran desafío, porque si hay algo que aprendimos en este andar, es que compartiendo los sueños, las inquietudes, nuestras dificultades, nuestras esperanzas, nuestras luchas y logros… es la mejor manera de fortalecernos, de crecer junt@s, de seguir andando.
Por eso, y compartiendo estas palabras con l@s compañer@s del campo y de la ciudad, decimos: ¡SOBERANIA ALIMENTARIA y REFORMA AGRARIA INTEGRAL YA!

¡Un abrazo almacenero!

sábado, 29 de mayo de 2010

El Almacén volvió con nuevo domicilio

Amigas y Amigos de El Almacén:

De a poquito vamos volviendo a las andanzas, y El Almacén vuelve a rodar por las calles mendocinas. Nuevamente nos encuentra unidos en la construcción de “otra economía”, más humana, solidaria e intentando, progresivamente, ser respetuosa con el medioambiente.

Les agradecemos por seguir allí, acá, en cualquier lugar, prendidos a la propuesta, apoyándola, poniéndole el cuerpo y el alma, a pesar de las dificultades y los inconvenientes que a menudo debemos sortear. Agradecemos también la paciencia, y celebramos vuestro compromiso permanente con los objetivos políticos de El Almacén Andante.

Les queremos contar que estamos finalizando la mudanza de nuestro lugar de trabajo; ahora nos podrán encontrar en Patricias Mendocinas 827 de San José, en el populoso departamento de Guaymallén. El local, de a poco, va quedando en condiciones para recibirlos y compartir alguna charla; por supuesto, mate de por medio.

Pero más allá de la alegría de “movernos” a un lugar más amplio y de saber que seguimos contando con ustedes, también debemos reconocer que el camino hacia “otra economía” no está libre de vicisitudes. Ustedes, los productores y nosotros somos pequeñas barcazas en un mar bravío. El contexto en el que nos desenvolvemos, la mayoría de las veces, nos es contrario, o al menos, esquivo. El mercado, los supermercados, los monopolios y oligopolios, el Estado, ya sea directa como indirectamente atentan contra esta construcción cargada de solidaridad, que sale de los moldes de la sociedad capitalista. Así, para esta entrega de mayo, debemos lamentar la ausencia de los panificados de Las Delicias. La suba exagerada de las materias primas tales como el azúcar y la harina, es sufrida mucho más por un grupo de mujeres emprendedoras que carecen de poder de negociación en el mercado, que por los peces gordos (que generalmente sacan provecho de estas situaciones). Está claro que para los grandes supermercados[1] y panaderías, la cuestión es más sencilla, ya que cuentan con otros niveles de producción y porque su poder en el mercado, les da la posibilidad de conseguir materias primas a precios más bajos. Como vemos, se confirma una vez más la gran mentira que afirma que en el capitalismo, existe igualdad de oportunidades para una libre competencia. Esta situación ha desencadenado la inviabilidad, al menos por el momento, de la distribución de los panificados a través de El Almacén. Sin embargo, seguimos trabajado con las mujeres de La Favorita, buscándole la vuelta a la situación e indagando por mejores precios en las materias primas. Esperemos que pronto los panificados estén en vuestras mesas.

Esto, de alguna manera, nos lleva a reiterar la arenga para que nos organicemos a la hora de consumir (entre amig@s, vecin@s, compañer@s de trabajo, etc.); mientras más seamos aportando a este comercio, más accesibles serán los productos y más sustentables los emprendimientos que los producen.

Pero no todas son pálidas; también festejamos la aparición en la lista de mayo de nuevos productos, de la mano de productor@s locales, que siguen apostando al trabajo colectivo. Así, El Espejo nos acerca un nuevo producto para l@s más chic@s; Reflejos de Colores, un libro para colorear donde niñas y niños aprenden sus derechos. Y las chicas de Chankullakuy suman más variedad a la granola: ahora con ciruelas y chocolate, para que la energía diaria tome otros sabores.

En fin, se trata de un regreso con buenas y malas, pero con la convicción de que “otra economía” sólo es posible construyéndola tod@s junt@s, de manera colectiva y unid@s.

Gracias por hacernos pasar a su hogar.

Nos seguimos encontrando,

El Almacén Andante

[1] Recomendamos la lectura del artículo “Usted se ha podido responder a las siguientes preguntas… ¿Por qué faltan algunos productos básicos? ¿Por qué suben tanto los precios?”, publicado en este número de El Boletín Andante.

domingo, 17 de enero de 2010

“Grandes generadores de opinión mendocinos: ¿expertos, neutrales y objetivos?”

Podríamos afirmar que es indignación y vergüenza, lo que nos genera enfrentarnos a la lectura de artículos de opinión de “reputados académicos” como el “señor Cavagnaro”. Por eso, es que, desde El Almacén Andante, nos tomamos el trabajo de responder algunas de sus falacias; esas con las que suele fundamentar análisis tan mentirosos como burdos, en su afán de persuadir a la población acerca de las supuestas bondades del neoliberalismo dominante.

El domingo tres de enero, en una extensa página con foto color, Rodolfo Cavagnaro escribe en Los Andes la nota de opinión "Otra vez empleo público como seguro de desempleo" (
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/1/3/economico-465122.asp), y fiel a su tradición neoliberal embiste contra el empleo público.

Por supuesto, sería muy estúpido negar que es mil veces mejor crear empleos verdaderamente productivos que emplear “ñoquis”. Ñoquis contra los cuales seguramente tod@s l@s que leemos esta nota hemos despotricado alguna vez, al enfrentarnos no sólo a la burocracia sino, peor aún, a la inutilidad o desidia de algunos empleados.

Pero entre criticar eso, y manipular burdamente (o no saber leer) las cifras del INDEC, "Evolución de la Distribución Funcional del Ingreso" (http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/17/cgi_12_09.pdf), para exagerar diferencias entre empleo público y privado, y presentar al sector privado como víctima de un supuesto "abuso laboral y salarial" del empleo público, hay un abismo.

Dice Cavagnaro en su nota: "Lo interesante es cuando se comparan los niveles salariales, ya sea en los promedios como en los niveles desagregados. Mientras el salario promedio del sector público consolidado arrojó un valor de $ 3.831 mensual promedio, el mismo dato para el sector privado registrado mostró un valor de $ 2.703. Es decir, el salario promedio de los que aportan con sus impuestos al sostenimiento del Estado es un 29,5% más bajo que el de los empleados públicos, destinatarios de los impuestos de los privados".

¿Acaso los empleados públicos no pagamos los mismos impuestos que los empleados privados? ¿Y las obras y servicios públicos, no son precisamente públicos, para toda la sociedad sin importar en qué sector trabaja uno?
Además, si el amigo Cavagnaro quisiera encontrar dónde está la plata que falta, debería dejar de agarrárselas con los trabajadores, ya que TODOS pagamos el IVA, que es el impuesto más alto. Le recomendamos al distinguido especialista que mire la impresionante cantidad de dinero que se ahorran los grandes empresarios, ya sea por beneficios y exenciones impositivas de las que no gozamos l@s trabajador@s, o bien incumpliendo con las pocas obligaciones que tienen con la comunidad, como el Grupo Vila Manzano y tantos otros grandes empresarios mendocinos que le deben al fisco un monto mucho mayor al déficit fiscal anual.

Cavagnaro compara lo no comparable: los $ 2.703 que indica para el sector privado registrado es el promedio de remuneración neta, mientras que los $ 3.831 son la remuneración promedio total del sector público.
Tendría que haber comparado la remuneración total del sector privado registrado, de $ 3.091, con la del sector público, $ 3.831 (privado registrado: 19,3% más bajo)
O bien la remuneración neta del sector privado registrado, de $ 2.703, con la del sector público, de $ 3.478.
Continúa Cavagnaro: "Las provincias tienen un promedio de $ 2.876 mientras el sector privado registrado es de $ 2.703. El sector privado sigue en desventaja."

Y él sigue cometiendo el mismo error o mentira: si toma los $ 2.876 de remuneración promedio total del sector público de las provincias, que los compare con los $ 3.091 de remuneración promedio total del sector privado registrado: las diferencias se invierten.

Cavagnaro tuvo la honestidad de indicar en todos los casos "sector privado registrado". Pero no llegó a considerar el término "registrado" en su argumentación. No, él no suele hablar de la explotación a los trabajadores "en negro" por parte de empresarios privados. Quienes además de negarles los beneficios sociales que corresponden por ley, les pagan salarios de bolsillo promedio por debajo del salario neto de los registrados.

Tampoco dice en su nota que, desde el cuarto trimestre de 2001 hasta octubre de 2009, el salario público medio en el país ha aumentado 152,2%, el privado no registrado 214,8%, y el privado registrado 269,2% (INDEC: "Índice de salarios y coeficiente de variación salarial" http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/4/salarios_12_09.pdf). ¿Tendrá algo que ver eso con los sostenidos reclamos de los gremios estatales?

Además, sería bueno comparar todo esto con el aumento de la canasta básica desde 2001 a 2009, pensando en la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores. Seguramente el amigo Cavagnaro tome los lentes del “Kapital” (con los cuales, muy a menudo escruta realidad), y afirme que son los “pobres” empresarios, a los que se les aumentan los costos de producción, naturalmente sin reparar en que es mucho mayor el aumento del costo de vida de los trabajadores.

Todo esto no nos sorprende viniendo de uno de los voceros del establishmen. Bien recordamos que, en los años en que el Sr. Moneta desembarcó en la provincia no sólo con caballos sino con la compra y “quiebra” del Banco Mendoza, fue el amigo Cavagnaro quien auspició de columnista en un vergonzante programa emitido por canal 7. En aquel momento, a falta de un conductor mendocino lo suficientemente derechoso, tuvimos la chance de ver a Longobardi cumpliendo con esa función. El chupamedismo y la vil actuación del economista en aquella ocasión, dándole la oportunidad al banquero de Menem para que expiara sus culpas, posiblemente pudiera compararse con el rating de los últimos programas de Marcelo Tinelli. Es importante recordar estas actuaciones que, por otro lado, pintan de cuerpo entero al amigo Cavagnaro.

Pero no se equivoquen, quienes decimos estas y otras cosas somos simples "opinólogos", al menos para el núcleo del poder político-empresarial-mediático; mientras Cavagnaro y todos quienes estén dispuestos a escribir en defensa del sector empresarial, serán siempre expertos neutrales y objetivos, que informan con la “verdad”.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Un fin de año a puro Almacén



Llega fin de año, y vaya a saber uno por qué, a casi todos nos dan ganas de festejar. Algunos se ríen del año que se va; otros anhelan que el año que está por comenzar sea mejor que el actual; otros se reúnen con sus “queridos seres” y charlan, y festejan, y cantan.


Para no ser la excepción, en El Almacén Andante celebramos el fin de año. Teníamos ganas de cerrar un año festejando los logros de 2009. El mayor de todos era que, entre todos y todas, hemos hecho andar un almacén diferente, solidario, justo, colectivo, de todos y todas. Pero también brindamos anhelando un año nuevo más andante, más movido, más solidario, y deseando que ese TODOS y TODAS sea más numeroso.


La idea original era encontrarnos quienes estamos en la “pata” de comercialización en un pequeño festejo, pero después dijimos: “mejor abrimos la cancha e invitamos a todxs: productorxs, consumidorxs y amigxs”. Y así fue, que enviamos un correo electrónico a todos nuestros contactos, para que se sumaran a este brindis de fin de año… ¡y qué brindis!


Por comercializadores, estuvimos los siete en cuestión. Desde productorxs, acercaron su copa al brindis Alquimia del Caminante, Trapitos al Sol, el Noticiero Popular, Chankullakuy, Borboletas, El Espejo y, poniéndole ritmo a la noche, Alejandro Sicardi y su guitarra. Por consumidorxs, estuvieron Juan Carlos y Andrea (quienes además brindan su apoyo al proyecto poniendo a disposición sus autos y su trabajo para el reparto de El Almacén), Laura, Guadalupe y Lucrecia (dos consumidoras de la primera hora); y María Elsa (quien recién se ha sumado este mes, pero con ganas de compartir este festejo). Tampoco faltaron los amigos y amigas, que nunca han dejado de cooperar con el proyecto.


Fue una noche muy linda; un asado que contó con los “pollos con sabor a pollo” de la Unión de trabajadores rurales sin tierra, que llegaron este mes a El Almacén gracias a la lucha campesina, una lucha de lxs excluídxs del campo, una lucha del campo que no se ve en la tele, una lucha que quiere alimentos sanos para el campo y la ciudad. Como dijimos, la música estuvo a cargo de Alejandro Sicardi, un cantautor mendocino, que siempre está junto a las luchas populares y los proyectos de cambio. Hubo cuecas, chacareras, tonaditas…


Para los que no pudieron estar:

¡Gracias por hacer posible El Almacén Andante y esperamos encontrarnos el año que viene en el camino!

¡Salud para todxs!







jueves, 10 de diciembre de 2009

En el andar cotidiano, usted y nosotros construimos nuevas relaciones

Estimada consumidora y estimado consumidor:
Nos encuentra el quinto mes de vida de El Almacén Andante. Un quinto mes de trabajo conjunto entre productores, comercializadores y Usted...consumidora y consumidor. Un quinto mes de encuentros, de charlas, de visitas. Un quinto mes de compartir, siempre bajo el signo de la solidaridad (que aunque suene parecido, no es lo mismo que la caridad).
Desde El Almacén Andante queríamos aprovechar este momento y este espacio, para pedirle las disculpas debidas (¡si usted nos lo permite, claro!). Sabemos que en nuestra corta existencia como comercializadores de este proyecto, hemos cometido un sinnúmero de errores. Errores que comete cualquiera, pero no por ello lamentamos las incomodidades que le hemos podido generar. Algún pedido incompleto, la falta de respuesta ante alguna de sus consultas (telefónicas y vía correo electrónico), la impuntualidad en la entrega de algún pedido, y demases que suelen ocurrir cuando la tarea encarada es ardua y pretenciosa (en el buen sentido de la palabra).
Esperamos que acepte nuestras disculpas; sepa entender que nuestras lógicas son distintas a la de los supermercados o a las de cualquier delivery pizzero (no manejamos el concepto “¡en 30 minutos, o gratis!”). Precisamente buscamos “romper” con varias de ellas (con esas lógicas); intentamos rescatar la persona que hay detrás de cada trabajo, el trabajo que hay detrás de cada producto; todas cosas que difícilmente se encuentren en la góndola de algún supermercado. En el mismo sentido, como habrá visto, no siempre somos los mismos, quienes le acercamos a su hogar, mes a mes, los productos del comercio justo. Queremos que nos conozca; cada uno que le lleva a su casa la bolsa con productos, también realiza alguna otra tarea en El Almacén. Como habrá podido ver también, en cada entrega siempre hay un espacio para una pequeña conversación. Nosotros creemos que eso es lo importante; que nos conozca, nos critique, nos elogie, nos sugiera. Usted es parte de este proyecto.
Pero no sólo se trata de pedir disculpas, sino también de agradecerle por su comprensión. Así como nos equivocamos, buscamos siempre solucionar los inconvenientes que puedan generar esos errores. Intentamos hacerlo de la manera más rápida posible, sin intermediarios ni complejos sistemas indemnizatorios. Si olvidamos algún producto, le avisamos y lo descontamos de su cuenta. Si usted constata que le hemos cobrado algún producto que no le hemos entregado, alguno de nosotros vuelve y le entrega el producto faltante. Y así, seguimos andando...siempre en la búsqueda de una solución justa para todos...Y por qué no, cada uno de estos errores se transforma en una oportunidad nueva para reunirnos y conversar.
Seguimos adelante, con su cooperación y su confianza (algo que escasea en estos tiempos de promesas incumplidas y promesas que serán incumplidas).
Esperamos que pueda leer este breve mensaje, lo cual significa que sigue “andando” junto a nosotros, construyendo un mundo “patas arriba”, un mundo ilógico a los ojos del egoísmo y de la competencia...un mundo distinto hecho por todos y todas.
Salud y nos encontramos pronto...
El Almacén Andante

sábado, 5 de diciembre de 2009

Sobre encuentros


Una mañana decidí revisar la casilla de mi correo electrónico; mientras leía los asuntos de cada uno de ellos me encontré con una invitación. Sí, una invitación a un Encuentro.
El correo provenía de El Almacén Andante. Decidí abrir el correo y leerlo (debo reconocer que, en un primer momento, sospeche de alguna de esas cadenas que amenazan con poner en peligro mi existencia si no reenvío ese correo a 14638 personas más) Me parecía que una invitación a un encuentro ameritaba su revisación. Más aún cuando en estos tiempos, lo que menos abundan son los encuentros; encuentros con amigos, encuentros con vecinos, encuentros con compañeros. Quizás tanto miedo del otro, tanta reja, tanto perro Pit-bull, tanto apuro por correr en esta vida. No se ofenda, lo entiendo. A mi pasa algo parecido.
La cita era para el sábado 23 de mayo en la Cuarta Sección. Se trataba de un encuentro entre Consumidores, Productores y Comercializadores. Como consumidor, nunca había sido convocado por quien elabora los productos que consumo ni por quien los comercializa (Ni Carrefour ni Wal Mart han tenido hasta ahora la atención de invitarme a juntarme con ellos). Pensé y llegué a la conclusión de que lo que se busca generalmente es, precisamente, lo contrario. Es decir, que todos los que tenemos algo que ver con “un producto” no nos veamos; y si lo hacemos, que sea rápido.
Bueno, disculpe, me distraje. Volviendo al encuentro... me entusiasmo la idea, y sin dudarlo, agendé la fecha.
Finalmente, llegó ese sábado. Debo reconocerle que por mi cabeza también pasaron planes estupendos para esa tarde. Una siesta al calor del sol de otoño se llevaba varios votos; la película que pasaban por Canal 9 también se las traía. Todo estaba dado para mantener la inercia que me ataba a mi hogar. Sin embargo, tomé fuerzas de donde no tenía, y emprendí viaje hacia la Cuarta Sección. Di la vuelta en la esquina y miré hacia el Este. Y allí estaban... Consumidores, Productores y Comercializadores (digo que allí estaban, ya que tengo la mala costumbre mendocina de llegar tarde a todos lados).
Saludé y me saludaron, y en cuestión de un par de minutos ya estaba hablando con una de las señoras que hace la salsa de tomate. Me contó de todas las dificultades que deben enfrentar para poder producirla. Yo le comenté que hacía tiempo que mis pizzas no eran cubiertas por una salsa tan espesa y pura. Sólo estas palabras, le dieron ánimo para seguir luchando y produciendo junto a otras mujeres y hombres de Lavalle.
La cosa se ponía buena; ahí no más identifique a las señoras de los panificados. Allí estaban ellas, sentadas al lado de la puerta. No perdí ni un segundo y fui hacia ellas. Empezamos a conversar. Les consulté por qué los alfajores de maicena poseen tan gruesa capa de dulce de leche. Les expliqué que, según los manuales de economía, eso no contribuiría al éxito de su proyecto productivo. Me respondieron que a la gente le gusta los alfajores con mucho dulce de leche y que hace tiempo que han dejado de leer esos libros.
De repente todos hicieron silencio. Un joven sacó de una funda su guitarra, y comenzó a cantar. Chacarera, tonada...Nos contó que era un cantautor mendocino (sí, de estas tierras) y nos relató los pormenores de la perversa“industria” de la música. Recién allí comprendí porque nunca había escuchado sus canciones en las radios. Se llama Alejandro Sicardi y lucha por llevar su música a todos nosotros, y la de muchos otros músicos que son ignorados por esta industria. Fue una pausa en medio de tanto PopStars y concurso televisivo.
Y así se fue pasando la tarde. No me di cuenta pero, como dice mi abuela, “el tiempo se pasó volando”. Y según los entendidos en el tema, eso sucede cuando la cosa esta buena. Pregunté por otros productos, pregunté por el reparto de los productos, pregunté por todo lo que no conocía. Me preguntaron que me parecían los productos, qué me parecía el reparto. Escuché y me escucharon. Charlamos.
Cuando oscurecía decidí regresar a casa. Se ponía fresco y no había llevado abrigo. Saludé y juré mi concurrencia al próximo encuentro. Mientras caminaba de regreso, silbé una de las canciones de Sicardi. En mi cabeza daban vueltas las palabras de cada persona, de cada grupo que conocí esa tarde. Los chicos de El Espejo, la gente del Noticiero Popular, las mujeres de los perfumes y los sahumerios. Cada uno tenía algo para contar y algo para escuchar...
Llegué a casa. Pero desde ese entonces, pienso en el próximo saludo, en la próxima charla, en el próximo encuentro.

Desde El Almacén Andante agradecemos a todos los productores y productoras, y a todos los consumidores y consumidoras que participaron en el encuentro. También agradecemos a quienes no pudieron asistir pero nos consultaron por el encuentro. Y agradecemos a todos y todas las consumidoras que mes a mes, hacen posible este encuentro que hemos dado en llamar El Almacén Andante, que busca construir relaciones más solidarias y justas para nuestra sociedad.

lunes, 23 de noviembre de 2009

"Sube, todo sube"

Estimadas y estimados:

Seguimos en este andar…van tres meses de compartir el camino…y seguimos aprendiendo juntos.

Mayo fue bastante intenso; logramos hacer el 1º encuentro entre productores, comercializadores y consumidores. La cita tuvo lugar en el espacio de trabajo de los “comercializadores”. Sí, revalorizamos nuestro rol como comercializadores, ya que creemos que nuestro trabajo es un eslabón muy importante dentro de la producción. ¿Por qué? Porque si no lo hacemos nosotros con criterios de justicia, le dejamos este lugar a lo intermediarios, ellos que especulan con cada centavo que pasa por sus manos y que siempre se quedan con la porción más grande del banquete.

Más allá del encuentro, que por cierto estuvo muy interesante, logramos también adelantar una semana la distribución de los productos. Así, desde junio, ustedes contarán con nuestra visita durante la segunda semana del mes, y no tan cerca de fin de mes, momento en el que la plata escasea, y la inflación se ha devorado nuestros ingresos. Hablando de esa Señora tan impertinente y que tan confusamente se nos ha sido presentada, trataremos de verla desde otro lugar. ¿De qué señora están hablando, se preguntarán? De ella, LA INFLACIÓN.

Algún economista trasnochado nos dirá que los precios suben porque hay aumento de sueldos... ¿Cómo? ¿La causa de la inflación es la suba de los salarios de los trabajadores? Esto nos ubica ante el siguiente panorama: los insaciables trabajadores, que cada vez quieren vivir mejor, exigen aumento de sueldo. El gobierno accede ante este pedido. Y los indefensos empresarios se ven obligados a subir los bienes y servicios que consumimos.

Pero, ¿no será que primero viene la inflación, y después, más lento que Fiat 600 con GNC, llega el aumento de salarios? Y además, nunca se preguntaron por qué será que los magros aumentos de sueldo llegan después de largas jornadas de lucha, y en cambio, la inflación entra por la puerta grande sin siquiera despeinarse. Lanzamos otra pregunta al aire: ¿Por qué ante la inflación, los gobernantes piden a los trabajadores que se ajusten el cinturón? ¿Por qué no le piden este sacrificio a los grandes empresarios?

En fin, llevando todo esto a nuestra situación, probablemente para el mes de julio, tendremos que aumentar algunos precios, pero desgraciadamente no va a ser por el aumento de nuestros salarios, sino por aumento real de costos. Estos aumentos no dependen de nosotros, ni de los circuitos y encadenamientos productivos que estamos construyendo y apoyando junto a los productores, sino de factores y actores ajenos a nuestro proyecto. En definitiva, estos aumentos sólo persiguen ser justos con quien elabora los productos que ustedes disfrutan cada mes.

Pero, ¿qué sucede con nosotros, los comercializadores? ¿Acaso nosotros no nos alimentamos, no viajamos, no nos divertimos, no nos enfermamos...? Bueno, más allá de las ironías, nosotros también habitamos este país y sufrimos la inflación. ¿Cómo hacemos entonces para enfrentarla? Se nos ocurre que en lugar de solventar el aumento de nuestro costo de vida, con un fuerte aumento de los productos que comercializamos, lo podríamos cubrir con el aumento de la ventas. Sí, y allí entran ustedes con un rol muy activo. ¿Cómo?, preguntarán. Difundiendo esta iniciativa (en el barrio, la facultad, el trabajo, entre los parientes), y ayudándonos a sumar más gente que quiera consumir productos del comercio justo.

De esta manera, entre todos, podemos hacer que los productos que consumimos mes a mes, se comercialicen de manera justa para el productor, para el comercializador y para el consumidor. ¿No es esta una manera solidaria de enfrentar los problemas que se nos presentan a diario?

El Almacén Andante

domingo, 22 de noviembre de 2009

Por el poder del consumidor



Cuántas veces hemos escuchado salir de la boca del encargado de marketing de alguna megaempresa (con todo el respeto que se merece quienes realizan a diario esta labor) decir : “el consumidor siempre tiene la razón”. La experiencia nos permite afirmar que, mayormente, esto es una falacia. No sólo porque, muchas veces, las sugerencias, opiniones, quejas o denuncias de los consumidores caen en saco roto; sino porque otras tantas el consumidor, lisa y llanamente, no tiene razón o porque expresa su postura de manera altanera y descortés. La idea es alcanzar un equilibrio entre ambas posturas; o mejor aún, buscar otras formas de expresión que trasciendan el viejo y odiado libro de quejas.

Más allá de estas apreciaciones, en El Almacén Andante estamos convencidos que el consumidor tiene poder...Sí, así como lo leyó. Y no es una actitud obsecuente de nuestra parte. ¿Pero en qué sentido estamos hablando?

Quienes hacemos El Almacén Andante, lo definimos como una propuesta enmarcada dentro de lo que se conoce como Comercio Justo. Esta forma económica de relacionarnos, cuestiona las bases mismas del sistema tradicional de comercio. Y por ende, creemos que quienes se suman, como consumidores, de alguna manera también cuestionan a ese sistema. Es decir, usted consumidora o consumidor, al elegir a El Almacén Andante para hacer sus compras, está mostrando un interés concreto respecto a la situación o problema (social, económico, ambiental) de muchas de las organizaciones y personas que ofrecen sus productos por medio de esta propuesta. Por ejemplo, cada vez que usted elige comprar una botella de salsa producida por la Unión de Trabajadores Rurales sin Tierra (UST), no sólo paga por la calidad del producto, sino que acompaña a la organización en la lucha por una reforma agraria integral.

Asimismo, se puede decir que el consumidor elige una propuesta de este tipo, porque desea, además de consumir, comunicar a quienes producen y comercializan, su postura y preferencias, mediante un ejercicio activo y conciente.

Hagamos conciencia. Cada pequeña compra que realizamos día a día, para la oficina o el hogar, tienen un impacto directo en cada actor de la cadena comercial de ese producto y dentro de todo el sistema económico. Lo importante es tomar en cuenta que dicho impacto puede ser tanto positivo como negativo; es decir, nuestras compras cotidianas están favoreciendo directa e indirectamente o al sistema actual que explota las necesidades tanto de productores como de consumidores, o a un sistema social y ecológicamente responsable que tiene como principal interés el promover una relación respetuosa y de largo plazo entre todos los actores de la sociedad moderna, pues todos somos productores y consumidores de diversas maneras.[1]

Como puede ver, usted tiene el poder; el poder de elegir un producto fruto de solidaridad; el poder de decirle no a productos elaborados bajo la explotación del trabajador o trabajadora; el poder de comunicarnos sus sugerencias personalmente (nos ve las caras mensualmente); el poder de organizarse con sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo, parientes para consumir.

Desde El Almacén Andante seguiremos alentando su participación activa, la comunicación cotidiana entre todos y todas, los encuentros...Y no son frases salidas de algún manual de marketing; son nuestros deseos y anhelos para la construcción de otro mundo.

Nos encontramos...

El Almacén Andante

[1] Párrafo extraído de Aguirre Saharrea, “Una experiencia de comercio justo en México”. Documento basado en la ponencia presentada en el coloquio "Commerce équitable, coopératives et développement durable"; 26 y 27 de septiembre, 2002; UQAM, Montreal.

lunes, 4 de mayo de 2009

Somos El Almacén Andante


Otro comercio, otra economía.


El Almacén Andante es un grupo de trabajo que se conforma a partir de una experiencia que lleva dos años y se conoce como Red de Comercio Justo.


La Red de Comercio Justo es una iniciativa promovida por la Unión de Trabajadores Rurales sin Tierra (UST), la Biblioteca Popular “Mirador de Estrellas” (Editorial El Colectivo), El Espejo y el nOTICIERO pOPULAR. En este espacio trabajamos, de manera conjunta y articulada, para que los productores que no tienen acceso a los grandes medios de difusión y comercialización puedan; por un lado, hacer visible su trabajo donde priman valores de colectivismo y solidaridad; y por otro, recibir una retribución justa que le permita tener una vida digna y continuar su producción. Hasta este momento, hemos intentado lograr esto a través de una serie de puestos fijos en distintos lugares de la provincia de Mendoza.


Con esta Red de puestos de ventas, la gente nos pudo conocer. Pero para que esto sea realmente justo para productores y consumidores, necesitábamos que más personas participaran de esta forma de comercio. Por esto se conforma el Almacén Andante que se constituye como un colectivo de trabajo encargado de la comercialización de canastas de productos de diversas organizaciones y grupos de productores (algunos de ellos mencionados en el párrafo anterior). Nos comprometemos a acercarle a la puerta de cada consumidor una propuesta de consumo diferente y sana.


Para que todo esto sea posible necesitamos de vos, ya que tu consumo, sumado al de muchos más, es un recurso económico enorme que puede cambiar parte de nuestra realidad.


¿Por qué este comercio es JUSTO?


El comercio que propicia el Almacén Andante es JUSTO porque trabaja a partir de relaciones de producción más humanas, donde priman relaciones de compañerismo y no de competencia.


Es JUSTO porque el precio final de cada producto está pensado para que el consumidor se vea beneficiado en la calidad de aquello que le acercamos a su casa, teniendo en cuenta que los ingresos deben servirnos para: renovar materia prima, pagar sueldos y garantizar la distribución de nuestra oferta. A diferencia del comercio tradicional, el sobrante (‘ganancia’ para las empresas) no se queda en pocas manos y no justifica la explotación de unas personas sobre otras, sino que se reinvierte en materia prima para continuar con la producción o –en el mismo sentido- nos ayuda a incorporar a otro compañero u otra compañera en los trabajos del Almacén Andante. Esto significa que no especulamos sino que agrandamos la familia.

La red de comercio justo te invita a que participes en este espacio. Si cada vez somos más los que nos organizamos para realizar nuestras propias producciones, si cada vez somos más los que integramos redes que lleguen a todos los lugares de nuestra provincia, si cada vez somos más los que, no sólo resistimos los embates de la cultura del consumismo, sino que practicamos formas alternativas de construcción, no estará lejos el día en que dejemos de depender de sólo un par de supermercados, un par de empresas de comunicación, un par de grupos económicos que se dedican a distribuir cultura y podamos conformar una red de redes en donde todos tengamos la posibilidad de decidir qué necesitamos y cómo lo conseguimos.


Si aún no estás comprando nuestras canastas te pedimos que pienses en tu rol como consumidor, rol fundamental para que esta y otras iniciativas crezcan y se erijan como una verdadera alternativa para productores y consumidores. Si querés saber más sobre nuestro funcionamiento, no dudes en escribirnos a elalmacenandante@gmail.com, llamarnos al 430-1224/155384425, los días miércoles de 16 a 18hs. y los jueves de 18 a 20:30hs. (pregunta por “ El Almacén Andante”).